SUMARIO

Belmonte en Madrid

Juan Belmonte hizo en la ciudad de Madrid un total de 68 paseíllos, desde su debut como novillero en 1913 hasta su adiós definitivo de los ruedos en 1935. Es decir, desde el primer año de su carrera hasta el último de la misma. De ese total de actuaciones, cuatro fueron antes de la alternativa (todas mano a mano con Francisco Posada), sesenta y dos como matador de toros en la Plaza Vieja y dos, las dos últimas, en Las Ventas, tras su reaparición de 1934, después de permanecer retirado de los ruedos desde 1928. La temporada que más paseíllos hizo fue la de 1917, nada menos que quince actuaciones; la siguieron 1919 con diez tardes, 1915 con nueve y 1914 con ocho.Continuar lectura...

Juan Belmonte en Sevilla

Cincuenta y dos tardes como matador de toros en la Maestranza, y dos en la Monumental, recorren la vida taurina de Juan Belmonte en Sevilla, donde toreó por vez primera sin picadores el 21 de agosto de 1910, para despedirse, ya para siempre vistiendo el traje de luces, el 29 de septiembre de 1935. A lo largo de ese cuarto de siglo, con algunos periodos de ausencia por estar retirado, Belmonte vivió tardes de gloria ante sus paisanos que sirvieron para ir asentando las bases de la propia historia del toreo, aunque también hubo desencuentros, broncas y cornadas. Pero la huella de Belmonte ahí quedó para los restos.Continuar lectura...

Belmonte en Barcelona

Escribió Gregorio Corrochano: “A Goya le faltó en su ‘Tauromaquia’ la cara de las multitudes viendo torear a Belmonte”. La afición catalana lo vio en cincuenta y cinco ocasiones, cuatro de ellas como novillero (1912-1913) y cincuenta y una ya matador de toros desde 1914, siendo testigo asombrado del “toreo de brazos con los pies parados en la arena”, según Néstor Luján. Barcelona vivió desde su génesis la rivalidad entre Joselito y Belmonte y lo hizo con pasión en las diecisiete tardes en las que se anunciaron juntos desde 1914 a 1920. Por eso, la peña taurina más antigua (hoy, signo de los tiempos, ya desaparecida) llevaba el nombre de ambos: “Los de Gallito y Belmonte”. Y en Barcelona, después de torear en La Monumental el 30 de octubre de 1927, Juan Belmonte dijo que decía adiós al toreo. Volvió siete años después, anunciándose tres tardes en el coso barcelonés de las treinta y tres que lo hizo en otras plazas. Y en 1935, en el adiós definitivo, ninguna.Continuar lectura...

Belmonte de Valencia a la gloria

Como en otros muchos casos, la plaza de toros de Valencia ha servido como plataforma de lanzamiento, como trampolín para que no pocos toreros hayan salido de ella con vitola de figuras o, al menos, tan destacados que su camino se allanaba de manera considerable hacia la consecución del reconocimiento general. Ese fue el caso de Juan Belmonte, descubierto en el coso de Monleón en su etapa de becerrista y en el que actuó hasta en 64 ocasiones. Como en otros muchos casos de toreros a lo largo de la historia de la fiesta de los toros, la plaza de Valencia sirvió como escenario de lanzamiento para Juan Belmonte, de donde salió con fama para que los públicos le conociesen. El coso de Monleón le sirvió de trampolín para que su camino en el toreo se empezara a allanar de manera considerable hasta que consiguió, al poco tiempo, el reconocimiento general para convertirse en una figura de leyenda. Valencia descubrió a Belmonte en su etapa de becerrista, y una vez que tomó la alternativa y se puso a la cabeza de la Fiesta junto a Joselito, en este importante coso actuó hasta en sesenta y cuatro ocasiones, con éxitos resonantes y fundamentales para contar su historia. Valencia y Belmonte estuvieron siempre unidos.Continuar lectura...

Belmonte en México

Un recién alternativado Juan Belmonte llegó a México en el otoño de 1913. El nuevo “Fenómeno” cruzó el charco para dejar huella también allí de la buena nueva que traía al toreo, una revolución que, en plena Revolución mexicana, también hizo impacto y se apropió de ese espíritu bronco que dominaba el México de la época. Este trabajo se ocupa narra con detalle lo acontecido en los dos viajes que hizo, el primero en la campaña de 1913-1914, y el segundo en la temporada de 1921-1922. Unas corridas que, por cierto, no fueron fáciles ni triunfales para el Pasmo de Triana.Continuar lectura...

El Pasmo en Lima

Definitivamente, la llegada de Juan Belmonte a Lima, vía el puerto del Callao, era de predestinado revuelo social. Aunque generase cierto punto de incredulidad desde el anuncio de su presencia en la temporada veraniega de la plaza de toros de Acho de 1917, contratado por Carlos Moreno, aquella duda inicial se volvería entusiasmo contagioso entre los aficionados, quienes se alborotaron para ver arribar un martes 18 de diciembre el tranvía que unía el puerto con la capital a Juan Belmonte.Continuar lectura...

La Dinastía Belmonte

Después de Juan, fundador de la estirpe de toreros apellidados Belmonte, y al que en su familia llaman con cariño El Pasmo, para diferenciarle de los varios “juanes” que llegaron después, en esa dinastía ha habido ocho toreros, cinco de ellos matadores de toros, además de un aficionado práctico y de varios empresarios.Continuar lectura...

Belmonte, en números

Corridas, plazas, compañeros, ganaderías…Continuar lectura...

Belmonte y la cultura

En el número Especial dedicado a Gallito en el centenario de su muerte en Talavera, publicado por esta revista, escribí que Joselito y Belmonte vivieron de modo muy distinto la convulsa época de la Vanguardia cuyo turbión estético vino a subvertir los principios expresivos en todos los órdenes de la cultura y el arte. Mientras José fue contemplado como la encarnación de la clasicidad técnica tradicional, Belmonte fue visto como la versión taurina de la ola de modernidad que recorría Europa.Continuar lectura...

Bibliografía belmontina escogida

Más de 150 monografías se han dedicado a lo largo de los años a glosar la figura de Juan Belmonte, y aún siguen escribiéndose textos dedicados de manera exclusiva a su trayectoria, a su legado y memoria. El último, este que el lector tiene en sus manos. Y quizá la misma cantidad, o incluso más, son los libros de historia del toreo en los que la figura del diestro de Triana aparece analizada. Belmonte ha sido, además de un referente taurino, también uno literario, pues su personalidad y su toreo, misteriosos y arrebatadores, absolutamente revolucionarios, han sido y siguen fuente de inspiración para literatos y periodistas.Continuar lectura...

A modo de conclusión. El legado de Belmonte

Es probable que se hayan escrito más de un millar de libros dedicados a analizar la vida, la trayectoria y las aportaciones de Gallito y de Belmonte. Desde luego que no los he leído todos (¿alguien lo ha hecho?, en mi caso puede que sólo haya leído o consultado a fondo un 2%, o como mucho un 3% de todos ellos), pero entre los que he leído, tres son los autores que más me han enseñado y deleitado: Néstor Luján, Manuel Chaves Nogales y José Alameda. Cada uno por motivos distintos, pero todos con igual intensidad y profundidad. Estos tres autores tienen todo lo que debe pedir a un texto taurino (y no taurino): divulgación y estilo, entretenimiento y conocimiento, buena prosa y sencillez.Continuar lectura...

De… de… degenerando

En el rico anecdotario taurino, del que en ocasiones hay fehaciente documento gráfico o escrito y, otras, apócrifo referente y cambiantes protagonistas, de entre estos, Juan Belmonte es uno de ellos. Nada extraño, claro, si se atiende a su biografía dentro y fuera de los ruedos y la huella dejada por el Pasmo de Triana en la historia del toreo.Continuar lectura...

Belmonte, la tauromaquia del espíritu

Me ha parecido enriquecedor y a la vez contradictorio cierto debate abierto durante los últimos meses sobre si fue mejor Belmonte que Joselito o más trascendental en la evolución del toreo José que Juan. Bien está, por justa y necesaria, la neorreivindicación de Gallito y más en el centenario de su muerte.Continuar lectura...

El círculo mágico

El toreo –como la historia, es decir, igual que la vida– a veces se resume en un círculo. Comienzo y final se unen en un solo punto indeterminado, y en ese momento, quizá sin pretenderlo nadie, las piezas del puzle se concretan y empiezan a casar unas con otras hasta que el círculo mágico se convierte en una línea curva infinita, sin principio ni fin. La vida, entonces, entra en bucle. Y no para de girar. Esto es lo que yo sentí con esta imagen, y con lo que representa, desde el mismo momento en que la vi por primera vez.Continuar lectura...

El toreo sale a la calle a reivindicarse

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Una trilogía de oro

A la larga, y sin que hubiera premeditación en ello, los números Especiales que en 6TOROS6 hemos dedicado a glosar las figuras de Manolete, Gallito y Belmonte se han convertido en las revistas que mejor definen la historia, la voluntad y la ideología de una publicación informativa de actualidad que nació, y así ha sido siempre, con vocación de trascender el presente.Continuar lectura...